martes, 7 de abril de 2015

TALCAHUANO ESQUINA TUCUMÁN


             Es al pasar por el cruce entre estas dos calles bonaerenses, justo frente a la plaza y jardines Lavalle y a la parte trasera del Teatro Colón, donde se puede observar una de las múltiples aberraciones que ha sufrido el patrimonio de la ciudad de Buenos Aires. Todo comenzó en los años treinta del siglo pasado, pero es una tragedia que se sigue manteniendo a día de hoy. Justo frente a la vereda del Palacio de Tribunales se conserva lo poco que queda, las migajas, del que fue conocido como el palacio Costaguta, o mirador Massue. Fue construido por el arquitecto Alfredo Massue en el año 1903 como edifico de departamentos de renta para David Costaguta, de ahí los nombres. El edifico se construyó de forma un tanto precipitada y en muy poco espacio de tiempo. Cuentan las malas lenguas, o los ojos informados, que Costaguta conocía con antelación el proyecto para edificar frente al solar de enfrente-como así fue-, el nuevo Palacio de Tribunales, que se elevaría sobre los antiguos solares que ocupaban hasta la fecha el parque de artillería de la ciudad. Esta enorme reforma que daría como fruto el magnífico edificio de Tribunales haría que el solar, y por tanto el edifico, se revalorizaría inmediatamente. Como ven, lo de los pelotazos urbanísticos y el tráfico de influencias no es asunto único de nuestros días. Ni único de nuestros lares.
            Hoy el palacio Costaguta se encuentra demolido parcialmente, la proeza se llevó a cabo durante el año 1988. El fin de tan loable obra-entiéndame la ironía, por favor- fue transformar el antiguo edificio que albergaba departamentos, en un edifico de oficinas de alquiler. Lo consiguieron destruyendo los laterales del magnífico edificio modernista o art-nouveau, sustituyéndolos por hormigón y ventanas posmodernas de escaso gusto arquitectónico e histórico. Rematando la broma con una torre de cristal de espejo que se levanta devorando el remate rojo sobre un mirador metálico, llegando incluso a abrazar los alrededores de la linterna de la torre del mirador. Mirador, que es lo único que se conserva, que se mantiene, pues hasta el nombre lo han cambiado. El primigenio palacio Costaguta o Mirador Massue, ha sido sustituido por el de edifico Tribunales Plaza, un nombre más típico de hoteles de veraneo mediterráneo de buffet y todo incluido que de un palacete con historia y encanto novecentista. 

            También   se ha mudado de allí el antiguo café que abría las puertas en los bajos del edifico, justo en el chaflán que rompe las dos calles que dan título a esta entrada. Se llamaba café Fuji, nombre de origen japonés como sus propietarios. Una obra de arte con pisos de pinotea ornamentados, y boiserie tallada artesanalmente en sus paredes. Como digo hoy todo se ha perdido, aunque a casi nadie parece importarle en demasía. A pesar de que la obra se perdió, las ampollas que levantó el nuevo proyecto en su día sobre la población si sirvió al menos para algo, pues tras las numerosas protestas se consiguió que se aprobara una nueva legislación para proteger los edificios antiguos. Una ley que me temo que de poco sirve ya, después de setenta años continuados demoliendo y dinamitando el patrimonio. Así, con la desidia y el paso del tiempo, se ha ido perdiendo para siempre parte de lo que en su día fue una de las perlas arquitectónicas del mundo en general, y de América Latina en particular.  



Palacio Costaguta. Sobre 1905. Fondo Museo de la ciudad de Buenos Aires.

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