viernes, 3 de abril de 2015

EL RAPERO CRISTIANO

             Se subió al subte en la parada de metro de la línea D de 9 de Julio. Es día de fiesta y el metro va extrañamente vacío para esas horas, tanto que puedo encontrar asiento libre nada más montarme. Como digo, subió al metro una parada antes de llegar a la estación final del recorrido, Catedral. En uno de los laterales de plaza de Mayo.

            Estaba metido en la treintena, pero muy cerca de que le cayeran los cuarenta, portaba barba oscura de varios días. Unos pantalones vaqueros cortos, muy amplios y caídos, la camiseta negra de una conocida marca deportiva le cubría hasta debajo de las posaderas. Portaba una gorra de beisbol de color negro, con el logotipo de los New York Yankees en blanco sobre tela oscura. En las manos cargaba un pequeño amplificador y un micrófono enganchado a él mediante un largo cable embarrullado de mala manera.
            Dijo algo ininteligible porque coincidió con el pitido del cierre de las puertas del metro, y tras ello del amplificador comenzó a salir una base de rap. Tras unos segundos de introducción musical, el chico comenzó a rimar letra. En ella demostraba el amor hacía Jesucristo, y su labor como salvador de nuestro mundo. Una verdadera oda a su religión, que no le supuso muchos ingresos, pues el tren llegó a la estación final mientras el chico seguía rapeando letras religiosas, y cuando acabó y comenzó a pasar la gorra se había quedado solo. Los usuarios ya corrían por los pasillos del subsuelo buscando su transbordo o respirar de nuevo el oxígeno polucionado de la superficie.


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